Muchas veces, los empresarios de la hostelería piensan que subiendo los precios es suficiente para sacarle rentabilidad al negocio, o que reducir las raciones nos lleva a ahorrar en ingredientes. Pero nada más lejos de la realidad;  les instamos a seguir leyendo para que tomes una idea de lo mucho que puedes reducir costes sin subir los precios.

1 – Revisar el coste de cada plato al detalle

Un error frecuente es promocionar los platos más caros que tenemos en la carta, recomendarlos encarecidamente e incluso, ponerlos como “sugerencia del día”, pero no es la mejor fórmula. Si tu plato estrella, siendo caro respecto al precio medio de venta, tiene un coste en productos también alto y además, es laborioso en la cocina, aparte de sacarle menos dinero, les hace perder a los cocineros un tiempo preciado y que aparezca la prisa y la angustia.

Si revisamos el escandallo de los platos, podremos ordenar por prioridad aquellos que conllevan un coste menor y mandar órdenes a los camareros para que recomienden a los clientes, aquellos que son más rentables.

2 – Retoca tus platos menos populares

A veces, tus platos populares son los menos rentables, por eso, moverlos desde una zona de la carta a otra y, que el cliente al que atraes por ese plato en concreto, si lo quiere, tenga que buscarlo o preguntar directamente por él, puede ahorrarte más dinero del que en principio, puedas pensar.

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